Un cambio táctico trascendental en la fase de grupos
Tras 16 años de priorizar la diferencia de goles global como el criterio de desempate insignia en la fase de grupos, la FIFA ha dado un vuelco reglamentario para el Mundial 2026. A partir de esta edición, el resultado directo (Head-to-Head) entre las selecciones empatadas en puntos pasa a ser el primer criterio de desempate.
Este ajuste reglamentario altera por completo el comportamiento estratégico. Ganar el partido directo frente a un rival directo del grupo tiene ahora mucho más valor matemático que golear de manera indiscriminada a la selección débil del sector. Los técnicos deben priorizar el control y la victoria en duelos directos antes que desbocarse al ataque en busca de goles de diferencia.
Fair Play como último recurso
En caso de que persista el empate absoluto en el enfrentamiento mutuo y los goles específicos, la FIFA aplicará los criterios disciplinarios de Fair Play. Cada tarjeta acumulada restará puntos al coeficiente de la selección: una tarjeta amarilla resta 1 punto, una doble amarilla resta 3 puntos, y una tarjeta roja directa resta 4 puntos. La disciplina en el campo se convierte en un factor clave de clasificación.