El desafío de jugar en tres países gigantescos
La geografía del Mundial 2026 representa un reto logístico sin precedentes para preparadores físicos y futbolistas. El torneo se distribuye en 16 estadios en Canadá, Estados Unidos y México, con distancias de viaje que alcanzan hasta los 5.129 kilómetros entre sedes específicas de la costa este y oeste.
Jugar en la altitud de la Ciudad de México, con el mítico Estadio Azteca ubicado a 2.240 metros sobre el nivel del mar, reduce la capacidad aeróbica de las selecciones no aclimatadas entre un 5% y un 8%. En estas condiciones, además, el balón viaja más rápido debido a la menor resistencia del aire, alterando los pases de larga distancia.
El calor húmedo de Miami y el sur estadounidense
Por otro lado, las altas temperaturas y los niveles extremos de humedad en ciudades costeras como Miami y Houston han impactado notablemente los ritmos de juego, reduciendo el promedio de kilómetros recorridos por partido. Históricamente, estas condiciones climáticas benefician a las selecciones latinoamericanas, habituadas a entrenar en climas tropicales, frente a las selecciones europeas.