El senador Iván Cepeda Castro ha anunciado formalmente el inicio de una campaña de desobediencia civil pacífica contra la administración de Abelardo de la Espriella. En una alocución pública, el legislador progresista detalló que la medida busca salvaguardar los programas sociales conquistados en los últimos años y defender la soberanía del país frente a lo que califica como un "retroceso democrático y social sin precedentes".
La Controversia por la Doble Ciudadanía
Uno de los pilares del ataque de Cepeda contra el nuevo mandatario es la doble nacionalidad de Abelardo de la Espriella, quien ostenta también la ciudadanía estadounidense. Cepeda ha exigido públicamente la renuncia del mandatario electo, sosteniendo que presidir el país bajo una doble lealtad jurídica e institucional resulta incompatible y pone en riesgo los intereses colombianos.
No obstante, este planteamiento ha encontrado réplicas contundentes en el ámbito legal. El analista y experto constitucionalista Francisco Barbosa aclaró que la doble nacionalidad no es impedimento constitucional en Colombia. De acuerdo con el ordenamiento jurídico nacional, cualquier colombiano por nacimiento puede ejercer la presidencia de la República, independientemente de si posee otra ciudadanía, siempre y cuando no ejerza funciones gubernamentales o militares bajo el mandato de la potencia extranjera.
Diversos sectores de opinión pública han señalado además una marcada incoherencia en las exigencias de Cepeda. Se recuerda el contraste evidente con el expresidente Gustavo Petro, quien ostenta la doble nacionalidad (colombiana e italiana, obtenida durante su exilio en Europa), un hecho frente al cual el senador del Pacto Histórico guardó absoluto silencio institucional y nunca propuso objeción jurídica alguna.
Las Investigaciones del Departamento de Justicia y el Caso Alex Saab
La confrontación entre la oposición y la nueva administración presidencial también se libra en el terreno judicial de los Estados Unidos. Cepeda e integrantes de la bancada progresista han salido a defender la legitimidad y honradez de Gustavo Petro frente a las recurrentes advertencias del gobierno entrante.
Recientemente, Abelardo de la Espriella sugirió la posibilidad de una extradición para el exmandatario basándose en las presuntas declaraciones y la colaboración judicial del empresario barranquillero Alex Saab, así como en las líneas de indagación que mantiene abiertas el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) y la DEA. Cepeda, por su parte, descalificó estas advertencias señalándolas de ser "presiones políticas e invenciones mediáticas" sin soporte probatorio, diseñadas para amedrentar a las fuerzas alternativas.
En Defensa del Bloque de Reformas Sociales
El núcleo del llamado a la desobediencia pacífica reside en blindar las políticas sociales y económicas claves de la plataforma del Pacto Histórico, las cuales el nuevo gobierno planea derogar o reformar sustancialmente:
- Salario vital: El subsidio y la política de ingresos básicos destinados a los hogares en extrema pobreza.
- Reforma agraria: El programa de redistribución de tierras cultivables y titulación masiva a comunidades campesinas.
- Pensiones: El sistema de pilares que prioriza al fondo público Colpensiones sobre los fondos privados.
- Matrícula cero: La política de gratuidad para la educación superior pública.
Reacciones Políticas y Cansancio Ciudadano
Las reacciones ante el llamado de Cepeda no se hicieron esperar. Desde el ámbito constitucional, el experto Francisco Barbosa advirtió que existe una "delgada línea" entre el legítimo ejercicio de la desobediencia civil y la tipificación penal de la instigación a delinquir, especialmente si estas protestas derivan en el bloqueo de vías públicas o la parálisis de servicios esenciales.
En el plano de la opinión pública, diversos analistas reportan un fenómeno de agotamiento ciudadano. Con un electorado y una sociedad civil y ciudadana exhausta ("mamados") de las constantes confrontaciones, las narrativas inflamatorias de ambos bandos polarizan un país que pide soluciones reales a la economía doméstica en lugar de paros indefinidos.
Este escenario contrasta vivamente con el tono del discurso oficial de posesión de Abelardo de la Espriella. El nuevo gobernante optó por un mensaje de unidad nacional, orden institucional y progreso económico, buscando distanciarse de la retórica confrontativa de la campaña y convocando a un pacto social enfocado en la inversión productiva y el fortalecimiento de la seguridad ciudadana.